jueves, 24 de junio de 2010

La Televicion
































Y se entontecen con imágenes... JEREMIAS 50:38b







CONTRA LA
TELEVISION
Luis Benítez Bribiesca


La sociedad ha atravesado por innumerables cambios históricos que hemos dado en llamar revoluciones: la revolución agrícola, la revolución industrial, la revolución científica, la revolución verde, etc. No seria aventurado decir que estamos en plena efervescencia de la revolución de la infamación. Dentro de ella uno de los factores principales es sin duda la televisión. Este extraordinario adelanto tecnológico esta incidiendo en nuestra cultura cambiando a la sociedad e imprimiendo un nuevo ritmo a la historia. Por ello se habla de una cultura en esta generación: la del video. A diferencia del libro, esta nueva técnica informativa se ha infiltrado tan rápida y sigilosamente en nuestra vida que no ha habido tiempo para reflexionar sobre sus consecuencias futuras.

La evolución cultural.

La definición de cultura ha sido motivo de debate y es una palabra que tiene acepciones muy variadas y contradictorias. Sin el deseo de entrar en un análisis conceptual, podría afirmarse como dice Octavio Paz, que cultura comprende el conjunto de cosas, ideas imágenes e instituciones que usa nuestra sociedad. Todo este vaso cúmulo de actividades humanas tan heterogéneas, representa en verdad la tarea intelectual del hombre a través de su historia.

El concepto de cultura podría entonces simplificarse diciendo que es el conocimiento de todo lo que hace la sociedad humana, ya sea técnica, ciencia, arte, filosofía, religión o política. Es consecuentemente una actividad exclusiva del hombre, ya que no tiene paralelo en otro ser vivo; el animal carece de cultura. Por esta razón el humano tiene dos planos evolutivos: el estrictamente biológico que comparte con las especies, y elemental o cultural que le es propio. Mientras la evolución biológica homosapiens fue lenta y abarco un periodo de casi un millón de años, la evolución cultural del hombre ha sido rápida y acumulativa y no tiene mas de 15 mil años. Esta ultima, es el producto del enorme desarrollo cerebral de nuestra especie. Ese maravilloso órgano, asiento de la conciencia y de la mente, ha adquirido en el humano una inmensa capacidad para obtener, manipular y generar información; pero lo mas notable es que tiene además un potencial único para la creatividad y la abstracción. Por ello la evolución cultural que combina estos elementos de la inteligencia, progresa a ritmo tan acelerado que nos sorprende cotidianamente.

Es probable que el punto crucial para el arranque cultural ocurriera al aparecer un sistema congruente de comunicación intelectual basado en símbolos. Es cierto que el animal, como el hombre, tiene métodos naturales de comunicación, pero estos son fijos y estereotipados, sirviendo únicamente a propósitos claramente biológicos e instintivos, como la supervivencia y la reproducción. Su lenguaje es limitado y estático; no evoluciona. La abeja y la hormiga se han comunicado exactamente a lo largo de cientos de millones de años. En el hombre las cosas son muy diferentes indiscutiblemente fue el invento del lenguaje hablado su mayor logro para expresar y compartir su pensamiento.
Escritura y cultura

El siguiente paso decisivo para el avance cultural fue la escritura, inventada hace apenas unos 5 mil años. La posibilidad de traducir las ideas y el lenguaje hablado en símbolos gráficos y poder reconstruir las ideas y las palabras a partir de esos grafismos, marco el camino ascendente de la cultura. Este proceso permitió además, almacenar la información cultural para heredarla a las generaciones siguientes; así fue posible acumular progresivamente la producción mental de la gran sociedad humana, con lo que se garantizo la continuidad de la evolución de la cultura. Con ello el hombre agrego a la herencia genética, la herencia cultural. La primera esta impresa de genes, la segunda se estampo en símbolos.
Pero no fue sino hasta el invento de la imprenta que empezó a generalizarse la difusión de la cultura. Con este gran aporte tecnológico, el ritmo de producción e intercambio ideológico se acelero. La palabra escrita se transformo en el medio más poderoso para el fomento y la evolución de la cultura hace apenas unos dos siglos. Pese a que la transmisión oral todavía desempeña un papel importante en la tradición cultural de algunos grupos sociales, puede afirmarse que actualmente el acervo cultural de la humanidad, se encuentra predominantemente en forma escrita, incluyendo ahí también a la música. No debe soslayarse sin embargo, el gran impacto de las artes plásticas y escénicas en este proceso, pero es el lenguaje escrito el que marca la pauta del progreso cultural, por ser la forma mas precisa y al mismo tiempo mas flexible de comunicación.
Comunicación cultural

La cultura sería inexistente sin comunicación entre los miembros de una sociedad. En nuestro tiempo la comunicación y, con ello, la difusión de la cultura, han adquirido niveles y derroteros insospechados. Puede afirmarse que nuestro planeta se encuentra ya globalmente intercomunicado y que al menos teóricamente, todo el orbe podría cambiar información continua y cotidianamente. D hecho esto ocurre ya con las grandes redes mundiales de computadoras y con la comunicación por medio de satélites. Pero dentro los múltiples adelantos científico tecnológicos, el que ha tenido mayor influencia sobre la cultura moderna es sin duda la televisión. Esta, amenaza desplazar a la palabra escrita, pero contrariamente a lo que podría esperarse, se cierne paradójicamente como un instrumento de anticultura.

Cabe preguntarse ahora, si el símbolo escrito, particularmente del libro, será y deberá ser desplazado por una pantalla de imágenes y además cuestionarse cual serán sus consecuencias sobre el proceso evolutivo de nuestra cultura es el producto de la suma de nuestra actividad mental de los individuos de nuestra sociedad y que esta a su vez, es la consecuencia de la actividad cerebral que se genera en proporción directa a los estímulos positivos del entorno. El lenguaje escrito en forma radicalmente diferente a como lo hace la imagen de una pantalla de la televisión; veamos por que.
Lenguaje, imagen y estimulo cerebral

La lectura reclama una actividad muy compleja. En prime lugar deben aprenderse los símbolos de la escritura, luego los juegos de la sintaxis y por ultimo los giros del lenguaje: una ves que se dominan esta fase se pueden entender las ideas. Pero estas, a su vez, generan otras en la mente del lector que le despiertan en mayor o menor grado su imaginación. Así los símbolos escritos inducen la formación de imágenes, ideas, abstracciones y situaciones emotivas muy diversas que adquieren diferentes matices según la personalidad del lector. Este sistema promueve una actividad mental ideatoria continua, lo que fortifica amplias áreas de nuestro cerebro. Este es un ejercicio necesario y de gran utilidad, que se requiere para mantener y mejorar su función, a la manera de como el ejercicio físico mejora el músculo atleta. Por el contrario, un cerebro que no se estimula, deteriora su función, como ocurre con la masa muscular de un paralítico.

El acto de leer es generalmente una tarea solitaria, de introspección; es un dialogo con uno mismo. Lo que el autor escribe es interpretado en forma muy diversa por su receptor. Cada uno tendrá su propia visión de lo que ha leído y por ese motivo el texto adquiere tantos giros como lectores tiene. Por otra parte el que lee crea su propia imagen interpretativa que le permite entonces sentir un mensaje genuino y verdadero de lo que ha leído. En esta forma los relatos de viajes, las descripciones de personas , las situaciones reales o imaginarias, los conceptos filosóficos y metafísicos adquieren tonalidades personales y se viven con intensidad en el interior de cada uno al descifrar el símbolo escrito. Puede asegurarse que cada mente construye sus propias imágenes en el acto de leer; es un acto eminentemente creativo y estimulante. Sin embargo, cuando las imágenes se fabrican electrónicamente y se materializan en un pantalla, la situación es completamente distinta a la que experimenta el lector. Mirar una película o un programa de televisión es un acto externo, diríamos de convivencia social. El mensaje viene de lejos, de la pantalla, y es difícil percibirlo desde dentro, como si fuera propio. La imagen fabricada no nos permite tamizarla, recrearla y adaptarla así a nuestra personalidad, por ello no se puede introyectar y sentir como propia, como en el caso de la lectura. Los objetos, los colores, los sonidos y las situaciones siempre estarán allá, y no aquí, dentro de mi. La observación por lo general no reclama introspección. La imagen fabricada es a su vez una interpretación muy personal de un guión o de un escrito, elaborada por un grupo de expertos y técnicos que desean transmitir un contenido preciso y sin desviaciones. Esas imagenes paradogicamente matan a la imaginación. En esta forma la vivencia subjetiva y personalizada de un escrito ya no ocurre; el Quijote deja ser la imagen que cada uno se hace al leer la novela de Cervantes y se transforma en el viejo canilludo y barbudo que el productor fabrica, para imponerla a su publico William de Baskerville ya no es el sesudo clérigo, amante de la justicia y de la verdad, es ahora un Sean Conery con habito: los personajes de Cri-Cri dejan de ser esas maravillosas criaturas, que cada uno idealizamos en nuestra mente, para trasformarse en grotescas figuras de utilería.

Lo mas grave es que las empresas televisivas, salvo algunas honrosas excepciones, elaboran programas diseñados, específicamente para no pensar. Estos son los que tiene mayor difusión, o rating y, por ello son los que mas se vende. La televisión comercial los prefiere, por que son los que mayor ganancias les generan, y la televisión estatal, por que no es la mejor manera de imprimir en las masas el mensaje ideológico o político que les conviene. Ambas atan y ahogan el proceso critico e imaginativo; sofocan todo intento de creatividad intelectual. El proceso mental activo que reclama la lectura y que tanto estimula neutra mente, se elimina al trasformarse en imágenes prefabricadas. No se piense sin embargo, que las imágenes de la televisión o del cine, no puedan ser estimulantes, pero depende de como se usen. Quizás el mejor ejemplo de comunicación visual mentalmente estimulante y que transmite emotividad estética, lo encontramos en el buen cine, el llamado cine de arte, que por cierto rara vez se ve en las pantallas de televisión.
El impacto intelectual

Conviene reflexionar acerca de las limitaciones de la imagen, en comparación con la palabra escrita, para trasmitir el contenido intelectual. Mientras con el maravilloso invento del símbolo impreso podemos expresar ideas, situaciones emocionales, poesía, pensamientos filosóficos o teorías científicas, con la imagen nos limitamos a elementos muy concretos y triviales de la mente. Seria muy difícil, si no es que imposible traducir a imágenes televisadas un poema, una tesis filosófica o un ensayo metafísico Esto revela nuevamente la cortedad y simplicidad necesarias para un mensaje primordialmente visual, lo que contrasta con la pluralidad y complejidad de la información escrita. Ver un programa de televisión común, no requiere de preparación alguna, ni de mayor ejercicio de nuestra mente; cualquier iletrado entiende las imágenes triviales de su entero sociocultural. Esto es una ventaja y al mismo tiempo una desventaja. La ventaja es que l uso de este sistema de comunicación puede penetrar ciertamente a un numero mayor de personas y con ello resalta como el medio mas universal de intercambio o de información en la sociedad humana. La ventaja escriba en que el receptor se transforma en un elemento pasivo y generalmente manipulado por ese medio, al menos como ocurren las cosas actualmente. Por ello puede afirmarse que la cultura televisiva es de un nivel inferior la cultura del libro, tanto por su forma como por su fondo. Lo alarmante es que la nueva generación, la que nació y vive con la televisión, esta haciendo a un lado la lectura activa y la esta sustituyendo por horas de observación pasiva. Ya no se puede presidir de la televisión; precisa pues conocerla y analizarla.
El contenido de la imagen

Hasta aquí hemos analizado principalmente la forma del mensaje audiovisual ( que por cierto es lo que mas importa en los programas de televisión); ahora veamos como esa forma prefabricada de imágenes simples, necesariamente influye en su contenido.

Ya que la televisión representa un instrumento de difusión masivo, este se usa para llegar a las mayorías y por lo tanto el contenido debe ser tal que pueda captar la atención de las grandes masas en la forma mas simple e insulsa.

Los impulsos mas primitivos, son los símbolos mas universales y mas fáciles de entender. por el contrario, los mas elevados y abstractos, es decir los representantes de la máxima evolución cultural, son difíciles de captar y por ello resultan tediosos y aburridos para la generalidad. los comunicólogos, preocupados mas por el impacto comercial que por la superación cultural, han descubierto que lo que mas atrae al publico televidente es la violencia, el sexo y los deportes (forma subliminada de violencia). Por ello, el contenido de los programas combinan generalmente a esos tres ingredientes en diversas proporciones.
Es evidente, si embargo, que la palabra escrita no escapa a esta tendencia. La cantidad de basura informativa que se imprime, aderezada de estos tres componentes de los impulsos humanos primitivos, es cada vez mayor. Este fenómeno no parece del todo desligado de las empresas televisivas. Estas compran a muy buen precio novelas y guiones saturados de violencia, sexo y otras trivialidades cotidianas para “divertir” al publico en general. Por otro lado la creatividad intelectual fina, trascendente y estética, esta cada vez mas en desuso; no es comercial, esta mal pagada y su destino es el de pequeños grupos de elitistas intelectuales; por ello no es comercial.

Naturalmente que no puede ni debe adoptarse una postura radical. El conglomerado humano es harto heterogéneo y no debe pedirse un nivel similar de entendimiento y de evolución cultural; las diferencias son abismales. Pero es innegable que la mayoría se siente atraída y gratificada por un mensaje simplista y cómodo, astutamente condimentado con los tres ingredientes primitivos para proporcionarle diversión y entretenimiento instantáneo. Por el contrario un programa de discusiones filosóficas y o de física nuclear no seria visto mas por una minoría selecta y rechazado por la mayoría. Por ello es posible deducir que ellos programas de televisión de que disponemos por ahora favorecen la pereza mental he imprimen en la mente del observador conceptos sensacionalistas, comerciales, y políticos en su mayoría estúpidos. La suma e esos aspectos negativos conduce a un deterioro cuantitativo y de cualitativo de la actividad cerebral en el televidente. Así la televisión actual parece erguirse mas bien como un elemento de anticultura, pro que fomenta la pereza y la manipulación intelectual y con ello serias anomalías conductuales. Los comunicólogos psicólogos que han estudiado el impacto de la televisión en los niños han descubierto trastornos psicológicos alarmantes. Hay una correlación directa, dicen, entre la cantidad e televisión que se ha vistió la sensación de inseguridad, vulnerabilidad y dependencia. La televisión ha venido a reemplazar a los cuentos relatados por los padres y mas tarde a la figura de maestro de la escuela, Por ello sea vuelto norma y estándar de nuestra conducta. Así se sabe que el casi 50% de los crímenes y delitos sexuales son fomentados por el impacto de los programas de video. A esto le ha llamado el profesor Gebner el “ síndrome del mundo malo”.
Conclusiones

En consecuencia podría decirse, para los propósitos de este análisis, que la cultura hoy en día tiene dos niveles diferentes: la escrita y la televisiva. La primera es estimulante para la mente y por ello la mantiene activa; es la mejor forma de comunicar los pensamientos mas profundos, estéticos y emotivos del ser humano. La segunda es por su estructura actual, trivial y fomenta una postura pasiva, que trasforma al individuo, de un actor de su cultura en un simple observador.

Actualmente se discute acaloradamente sobre las consecuencias que tendrá la televisión sobre la evolución cultural del hombre. Existen pro y contra. Mientras unos aseguran que este medio electrónico será la mejor forma de difundir e incrementar la cultura, otros piensan que representan una amenaza para la superación mental de nuevas generaciones. Aquí es pertinente reflexionar que una cosa es el instrumento electrónico, un avance tecnológico de innegable valía, y otra la forma de su uso comercial.

No se puede negar a pesar de la argumentación precedente, la gran utilidad de la televisión para difundir información rápida y eficaz mente a todo el orbe. La palabra escrita no puede competir con ese sistema en cuanto a penetración y aceptación. Quizás a ello se debe que las nuevas generaciones emplea mas tiempo ante una pantalla con programas insulsos, que ante las hojas de un libro de calidad. Pero también hemos sido testigos de como la televisión puede expandir los limites del aula y llevar mensajes de alto contenido cultural a millones de televidentes. En su mayoría los programas actuales son enajenantes y propician la apatía mental, es cierto pero podrían concebirse sistemas estimulantes y formativos que fomenten la cultura y la evolución de la mente.

De esta situación ambivalente, en donde la televisión puede ser un obstáculo para la cultura activa, o un medio potente para difundirla, podemos deducir que el instrumento es bueno siempre y cuando se use en forma adecuada.

Habría que inventar un nuevo lenguaje para ese maravilloso aparato que desafortunadamente ha sido vehículo de anticultura.
Por lo tanto, la palabra impresa sigue siendo el medio mas estimulante para la actividad mental. La escritura y la lectura son los nutrientes mas eficaces de nuestro a acervo cultural. Sin lugar a dudas, el mejor antídoto para el veneno intelectual que no arroja cotidianamente la televisión comercial es un buen libro.


Luis Benítez Bribiesca: Jefe de la Subdivisión de Maestrías y Doctorados, Facultad de Medicina.
UNAM



Este articulo es de una persona que ha estudiado el tema a profundidad, estoy de acuerdo en todo lo que el expone respecto al televisor pero no con sus creencias de la evolución. Y esto es para que medica y científicamente se compruebe que la televisión no hace mas que dañar.














Para los “cristianos” está el
Salmo De La Televisión:



La Televisión Es Mi Pastor
Todo Me Faltara
En Lugares De Delicados Sillones Me Hará
Descansar
Sin Tardanza A Los Centros De Vicio Me
Guiará
Confortara Mi Carne
Me Conducirá Por Sendas De Violencia Y Sexo Por Amor Al
Patrocinador
Aunque Ande Al Margen De Mi Deber Cristiano
No Temeré Interrupción Alguna porque la Influencia
Demoniaca Esta Conmigo
Su Control Remoto Y Comerciales Me Infundirán Aliento
Adereza Anuncios Delante De Mi Para Fortalecimiento
Y Progreso De Mi Mundanalidad
Llena Mi Cabeza Con Tonterías
Telenovelas Y Consumismo
Mi Carne Esta Rebosando
Ciertamente La Pereza Y La Ignorancia Espiritual
(y yo añadiría también la intelectual)
Me Seguirán Todos Los Días De Mi Vida
Y A La Muerte Espiritual Segura (el infierno)
Me Llevara Por Muchos Días.











En la integridad de mi corazón andaré en medio de mi casa. No
pondré delante de mis ojos cosa injusta. Aborrezco la obra de
los que se desvían; Ninguno de ellos se acercará a mí.
Salmo 101:2y3















“OJOS CODICIOSOS”


Por David Wilkerson


Yo no tengo una televisión o una videocasetera, y por la gracia de Dios he sido guardado de toda forma de pornografía; pero considera a los cristianos que tienen una televisión y también cablevisión. Son más de las diez de la noche y los niños están en sus camas, y se sientan a ver una película para adultos. Ante sus propios ojos ven adultos fornicando y practicando toda clase de maldad del infierno. Tanto su espíritu como su cuerpo son capturados por eso. O podría ser este escenario: estás lejos de tu casa y nadie te conoce. Te sientes solo y un curioso impulso viene sobre ti. El enemigo de tu alma te susurra: “¡Vé esta o aquella película, sólo una vez, después puedes arrepentirte!”- Entonces tú vas a una película para adultos o de media noche. Esta es corrupta y te hace sentir sucio y pecador. ¡Sales del cine vacío! O supón que en vez de salir, simplemente le cambias a una película sucia en la habitación del cuarto del motel. ¡Ahí mismo en el cuarto el Espíritu Santo se va contristado, viendo cómo un hijo de Dios tiene sus ojos pegados a una película vil, inmunda y sensual! Y aquí está un último escenario: ¡caminando por la calle te detienes en un puesto de periódicos contemplando todas las revistas pornográficas (Play Boy, Pent House, etc.) y toda una colección de otras revistas viles! ¡Sólo mirando! Pero compras un periódico y la revista pornográfica, escondiéndola entre las páginas del periódico. Te la llevas a tu casa y la escondes, y la sacas secretamente para anhelar lo que está en las fotos. Después de un tiempo te deshaces de ella con disgusto, diciendo: “¡Nunca más! Esto es tonto, es ridículo, ¿Quién lo necesita?”

Pero hay algo todavía más serio: supón que yo camino por las calles para ir a trabajar o para ir a la iglesia o para tomar el camión o el metro, y mis ojos están codiciando, ¡siempre mirando! ¡Satanás hace alarde de la carne en todo lugar! ¡Muchos se visten, caminan y actúan como si estuvieran poseídos por demonios! Son como pornografía caminando, tentando a tus ojos. Aunque hombres y mujeres son igualmente culpables de tener ojos “codiciosos”, los hombres son probablemente más susceptibles a ello. Las esposas tienen cuidado de hacia donde ven, mientras que sus esposos cristianos voltean sus cabezas y siguen a las mujeres con sus ojos codiciosos, en los restaurantes ¡y aún en la iglesia! ¡Las esposas observan los ojos de sus esposos! Nada es más irrespetuoso para una esposa, o más degradante, que un esposo que codicia con sus ojos, ¡en su presencia!

En la ciudad todo esto se intensifica por el evidente número de personas, la propaganda sensual y la forma en que se visten los inicuos. Años atrás, aquí en Nueva York, ¡las mujeres usaban vestidos hasta el piso! Ellas eran modestas (recatadas), todavía sentían vergüenza. Era vergonzoso aún dejarse ver el tobillo. ¡Hoy en día muchas mujeres se visten como prostitutas que rondan en busca de su presa! Aún hace cincuenta años, la mayoría de ellas habrían sido llevada por patrullas de policía, cubiertas con chamarras y, ¡acusadas de exposición indecente! Puedes estar seguro de que las tentaciones se pondrán peores entre más nos acerquemos al fin de este siglo. Va a ser algo terrible.

La pregunta es: ¿por qué un verdadero hijo de Dios pondría sus ojos en tan inicua obscenidad? Sabemos que la codicia de los ojos es una de las batallas más grandes que están siendo peleadas por los cristianos hoy en día. Me tocó ver a un hombre que cargaba su Biblia en la esquina de las calles 68 y Broadway. Al pasar junto a él una mujer que traía puesta una mini-falda, cruzó la calle, mirando hacia atrás todo el tiempo, arriesgando su vida por el tráfico. ¡Qué terrible parecía aquello! La Biblia se veía fuera de lugar. Esta es una batalla que está siendo peleada por ministros, licenciados, doctores, políticos, gente de todo tipo de vida y de cada nacionalidad. Existen miles que dan rienda suelta a esto secretamente, y quisieran que nunca nadie lo supiera, y otros miles caen en esto sólo de vez en cuando. Pero esto ejerce dominio sobre ellos y parecen no poder ser completamente libres.

Yo quiero hablarles aquí solamente a aquellos quienes buscan agradar al Señor y caminar en santidad. ¿Por qué existe esta atracción perversa? ¿Por qué algunos siguen haciéndolo? ¿Por qué los ojos codiciosos? Isaías habló de las hijas de Sión que tenían “ojos desvergonzados” u ojos desviados y codiciosos: “… las hijas de Sión se ensoberbecen, y andan con cuello erguido y con ojos desvergonzados; cuando andan van danzando, y haciendo son con los pies…” (Is. 3:16). David oró: “Aparta mis ojos, que no vean la vanidad; avívame en tu camino” (Sal. 119:37). “No pondré delante de mis ojos cosa injusta…” (Sal. 101:3). Proverbios 4:25 dice: “Tus ojos miren lo recto, y diríjanse tus párpados hacia lo que tienes delante”. ¿Por qué no mantenemos nuestros ojos mirando lo recto, lo puro y hacia adelante?

Los ojos codiciosos están relacionados con un corazón trastornado e insatisfecho

No estamos reconociendo que el problema del ojo refleja un problema del corazón aún más profundo. Dios tiene que llevarnos a ver que algo no está todavía restaurado en nuestros corazones, que existe una raíz causante de tener ojos codiciosos y lujuriosos.“Y sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida” (Prov. 4:23). No estamos tomando este asunto tan seriamente como Jesús lo hace. Él hace de este problema con el ojo un tema de vida o muerte. No es algo que se quita con el tiempo. Por el contrario, es algo con lo que se debe tratar en el temor de Dios, decisiva y despiadadamente. Debemos reconocer que Jesús dijo que nos podría enviar al infierno si no tratamos con esto de una vez por todas. ¡Jesús dijo que un ojo perverso debe ser sacado!

Déjenme decirles cómo surgió este mensaje. Anteriormente mencioné que vi a un hombre mirando a una mujer con minifalda, y qué mal me sentí por él. De hecho, yo pensé: “¡Eres un hombre sucio!”, pero el Espíritu de Dios me reprendió amorosamente diciendo: “Él es tu espejo. ¡Tú has estado haciendo lo mismo! Tal vez no con una Biblia en la mano, pero tú no has estado guardando tus ojos como debieras”. En aquella noche y hasta este mismo momento el Espíritu Santo puso un temor santo en mí, previniéndome de que lo que yo miro es un asunto muy serio para con el Señor. No es un rollo legalista de esclavitud. Es la vida y la muerte. Es imposible tener un corazón puro y tener ojos indisciplinados. La lascivia del ojo es una extensión de la lascivia que hay en el corazón.

La Biblia dice que hay algunos “... quienes aún mientras comen con vosotros... tienen los ojos llenos de adulterio, no se sacian de pecar...” (2 Pe. 2:13-14). Ellos vienen a la casa de Dios a comer con nosotros. Escuchan y disfrutan la Palabra, pero están llenos de lujuria. Esto involucra tanto a mujeres como a hombres. Ellos pretenden desear a Cristo. Dicen todas las palabras correctas, pero tienen una cosa predominante en sus mentes. Ellos están locos por las mujeres y ellas enajenadas por los hombres, ¡con ojos codiciosos! Yo he tenido a muchos de estos que vienen a mí por oración, diciendo: “No puedo aguantarlo, algo viene sobre mí. ¡La lujuria me arrasa! ¡Tiene que ser algo demoníaco!” Un ministro que fue sorprendido con ocho mujeres en su iglesia me dijo: “Todo comenzó cuando yo tenía quince años con la empleada doméstica en nuestra casa. Luego se hizo un hábito y yo no veía nada malo en hacerlo”.

En todos estos casos, es la carne, no los demonios, reinando. “Sabe el Señor... reservar a los injustos para ser castigados en el día del juicio; y mayormente a aquellos que, siguiendo la carne andan en concupiscencia e inmundicia… atrevidos…” (2 Pe. 2:9-10). Pedro dice: “… tienen el corazón habituado a la codicia…” (2 Pe. 2:14). La palabra “habituado” ¡tiene que ver con la desnudez! Ellos han sido obsesionados con la desnudez. Ellos lo codiciaron, lo practicaron, ¡siguieron la concupiscencia con sus ojos! Pedro dice de ellos: “El perro vuelve a su vómito y la puerca lavada a revolcarse en el cieno” (2 Pe. 2:22). Estos son halagadores que andan al acecho. ¿Qué título tienen? ¡Embusteros internacionales! ¡Tienen todas las respuestas correctas! “Pues hablando palabras infladas y vanas, seducen con concupiscencias de la carne y disoluciones a los que verdaderamente habían huido de los que viven en error” (2 Pe. 2:18). Esta es una de las advertencias más fuertes y significativas en la Palabra de Dios para la Iglesia hoy en día.

Para todos ustedes que han escapado de los falsos maestros, que han salido del error y han escapado limpiamente de doctrinas de demonios, que han escapado de la corrupción de una iglesia o de un líder que era falso, estén atentos a otra trampa: un seductor retumbante, “espiritual”, y de lenguaje hipócrita enviado a ti por el diablo, justamente cuando estás más vulnerable. ¡A todas las mujeres casadas: escuchen este mensaje! Si tú has despertado espiritualmente y tienes hambre de Dios, si te has vuelto y ahora no quieres otra cosa más que a Cristo, pero tu matrimonio no es lo que debiera ser, si hay confusión y problemas, si las cosas se han vuelto amargas y él no comparte tus anhelos más profundos, si están creciendo separados: ¡ten cuidado! El diablo va a estar poniendo justo en tu camino a un hombre que parecerá tan espiritual, tan sabio, tan comprensivo. Este hombre pareciera que lee tu mente. ¡Él va a hablar como nadie que tú hayas escuchado jamás! ¡Va a ser altilocuente y agradable a tu vanidad! Tu esposo va a parecer muy insípido en comparación.
Había un ministro en Canadá que conoció a una “profetisa”. ¡Cómo profetizaba! Diciéndole que su ministerio sacudiría a las naciones. Ella podía ver a través de él y entenderlo. Comparada a esta mujer, su esposa era “materialista y poco espiritual”, decía él. Ellos terminaron en una aventura con la mujer profetizando todo el tiempo, diciendo: “Así dice el Señor…” ¡Mientras cometían fornicación! Otro hombre y su esposa que ahora asisten a la iglesia de “Times Square” habían pertenecido a una comunidad que hacía mucho énfasis en el pastoreo, en donde a él se le había dicho que no estaba espiritualmente a tono con ella. El grupo forzó a la esposa a divorciarse del esposo, y luego le trajeron a otro hombre (un espectro espiritual), para que se casara con ella.

Siervos del pecado

“Les prometen libertad y son ellos mismos esclavos de corrupción…” (2 Pe. 2:19). ¡Escuchen la advertencia del apóstol! ¡Cuídense! Estos, quienes tienen ojos llenos de adulterio, pueden identificar a los que están atribulados. Te ofrecen una mano bondadosa o te llaman, diciéndote: “Tengo carga por ti, el Señor me despertó y me habló de ti. Tengo un buen oído. Dime todo lo que te sucede”. Si tú estás casado o casada, y estás en el teléfono (o en persona) descargando tu corazón con alguien que no es tu pareja, ¡entonces estás pecando y jugando con fuego! Tú estás en la mismísima trampa de la que Pedro nos advierte.

Aquí está una palabra para solteros. Si tú estás buscando a Dios y dispuesto a seguir a Cristo a cualquier costo, tú vas a ser un blanco para Satanás. Él va a enviarte a tu camino a alguien que tenga lo que yo llamo “religión de luna de miel”; esto es: ¡una plática lo suficien-temente espiritual y dulce como para llevarte al altar! Una joven esposa confesó: “¡Él sonaba tan espiritual! Todo lo que hablaba era acerca del Señor. Me dijo que Cristo era todo para él, pero el día que nos casamos, él cambió”. ¡No! Él no cambió. Sus verdaderas intenciones tan solo salieron a la luz. Ella recuerda que todo el tiempo que fueron novios tuvo una lengua espiritual, pero manos pegajosas. ¡Esa es la prueba. Niégale sus pasiones animales y verás qué tan espiritual es!.

Otros rehúsan permitir que sus ojos ofendan a Cristo en ellos

Hay una escritura que me ha dado problemas durante años: “Si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno” (Mt. 5:29). Esta es una persona que está bajo el absoluto señorío de Cristo. Si la carne o el yo estuvieran en el trono, ¿qué nos podría ofender?, mas debido a que Cristo gobierna en supremacía, entonces los ojos ofenden, cualquier cosa diferente de Cristo ¡se vuelve ofensiva! Estas palabras de Jesús nos muestran que tan seriamente toma este asunto de los ojos codiciosos. Él también menciona el mismo mensaje nuevamente en Mateo 18. ¡Dos veces en un libro! Si Cristo gobierna y reina en tu corazón, tú vas a experimentar su contristamiento ¡cada vez que miras persistentemente a cualquier hombre o mujer, o ves una revista pornográfica, o te sientas y ves, aunque sea cinco minutos, una película inmunda, o compras o rentas una película atrevida! ¡Tu espíritu clamará: “Oh, Señor, ¡te estoy ofendiendo con mis ojos!”.

“Si tu ojo derecho te es ocasión de caer...” ¿Por qué Jesús habla del ojo derecho? ¿No puede tu ojo izquierdo ver lo mismo? El ojo derecho representa autoridad. Cristo se sienta a la diestra del Padre. Puesto que Dios es Espíritu, no puede haber literalmente una mano derecha o izquierda. Por el contrario, representa la posición soberana de autoridad de nuestro Señor. De esta manera tu ojo derecho es cualquier pasión que ha asumido poder o autoridad abrumadora en tu cuerpo. Los pecados del ojo derecho son aquellos que tienen raíces, aquellos que fácilmente nos acosan. Este se vuelve el ojo derecho de la carne, el ojo dominante cuando se cede al pecado como “instrumentos de iniquidad...” (Rom. 6:13).

Para algunos es un dominante ojo derecho de fantasía. Este es el curso de los matrimonios: esposos o esposas soñando despiertos en algo mejor; con un ojo inicuo que está ciego a la realidad y enfocado en alguna fantasía. ¡Ellos no pueden creer que Dios haga un mila-gro de sanidad, porque viven con una visión falsa de que en algún lugar hay un hombre o una mujer perfectos! Hace algunos años yo estaba en un programa de televisión con un comediante que se había casado más de ocho veces y estaba a punto de casarse otra vez. Yo le dije: “Creo que acabo de conocer al hombre más triste en los Estados Unidos”. Más tarde, él confesó: “¡Ocho mujeres no pudieron haber estado equivocadas! Yo esperaba que ellas me trajeran felicidad. Estuve casado con una de ellas tan sólo una semana”. Puesto que ninguna podía hacerlo feliz, él podía irse. Si tú eres uno de los que sueñan despiertos, ¡necesitas un poco de colirio del Espíritu Santo en tu ojo para limpiar tu visión! Esas fantasías pueden destruir lo que queda de tu matrimonio.

Jesús dijo: “Sácalo y échalo de ti!”. Él está diciendo simple y llanamente: “¡Es suficiente, déjalo ya, no más! ¡No más fantasías perversas! ¡No más revistas y películas sucias! ¡No más ojos codiciosos! ¡Desecha ese ojo derecho! No dejes que esa pasión tenga ningún dominio. ¡Saca esa codicia de tu corazón! Cristo no te da una excusa; Él simplemente dice: déjalo o piérdete “…pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno”. Tú puedes orar, llorar por misericordia, rogar por gracia, excusarlo como debilidad, rogar desamparadamente, y aún decirle que es el trabajo de Dios y no el tuyo. Pero Jesús dice: “¡Sácalo tú, tú échalo de ti!” A nosotros no se nos mandaría a hacer algo imposible; tiene que ser posible, porque Él nos dijo que lo hiciéramos. Pero nosotros simplemente no queremos batallar contra el pecado. Por el contrario, nos plantamos enfrente de una película de la televisión, nos volvemos a algo vil, y oramos: “Dios, ¿Dónde está tu poder? ¡Libérame!” Caminamos a un puesto de revistas, tomamos una revista pornográfica , y decimos en voz baja: “Señor, ¿Dónde estás tú?”.

Escucha la advertencia de Cristo: “Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón” (Mt. 5:28). La mayoría de las personas estarían de acuerdo en que una aventura secreta rompe la confianza y arruina el matrimonio, y que fuera de la gracia de Dios nunca será lo mismo. Pero el mirar literatura pornográfica, ya sea el hombre o la mujer, y codiciar las imágenes, tienen el mismo efecto. ¡Tú eres igual de infiel! Sería lo mismo que haber estado físicamente con una prostituta. Tu adulterio mental destruirá tu relación con tu esposa. Esto hiere a los matrimonios, porque el esposo o la esposa no pueden ser igual a lo que tú viste. El diablo dice: “¡Él o ella es demasiado gordo! ¡Mira con lo que estás casado!” Las comparaciones se hacen, y lo que tú tienes ¡parece muy lejano de tu fantasía! Ahora tú miras, tus ojos codician, porque él o ella no te pueden satisfacer. Satanás ha contaminado tu mente, haciéndote sentir engañado.

En el tema de la masturbación, aún los escritores cristianos han escrito que es un medio legítimo de aliviar la tensión, que esto no es fornicación. Los cristianos solteros de ahora no consideran que entregarse a ello sea pecado, siempre y cuando todo se quede en la mente. Pero la Palabra de Dios lo llama autoindulgencia. Pablo, un hombre soltero dijo: “Sino que golpeo mi cuerpo y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado” (1 Co. 9:27). Pablo dijo: “… mas yo no me dejaré dominar de ninguna” (1 Co. 6:12).

El peligro para los solteros, así como para los casados es que estas pasiones y hábitos empiezan a controlar y a tomar poder sobre el cuerpo. “Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo, mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca. ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios” (1 Co. 6:18-20).

¿Puede Dios guardar a los solteros puros? ¿Puede darles ojos puros? “Y aquel que es poderoso para guardaros sin caída y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría…” (Jud. 24). A la mujer soltera o divorciada Dios le dice: “No temas, pues no serás confundida; no te avergüences, porque no serás afrentada, sino que te olvidarás de la vergüenza de tu juventud, y de la afrenta de tu viudez no tendrás más memoria. Porque tu marido es tu Hacedor; Jehová de los ejércitos es su nombre; y tu Redentor, el Santo de Israel; Dios de toda la tierra será llamado. Porque como a mujer abandonada y triste de espíritu te llamó Jehová, y como a la esposa de la juventud que es repudiada dijo el Dios tuyo” (Is. 54:4-6). Para los hombres jóvenes David dice por el Espíritu Santo: “Mi porción es Jehová” (Sal. 119:57).

¡Si la cosa inmunda en la que tu ojo se enfoca no es quitada, todo dentro de ti se vuelve perverso!

“La lámpara del cuerpo es el ojo; cuando tu ojo es bueno, también todo tu cuerpo está lleno de luz; pero cuando tu ojo es maligno, también tu cuerpo está en tinieblas. Mira pues, no suceda que la luz que en ti hay, sea tinieblas” (Lc. 11:34-35).

Había un artículo en un periódico dominical reciente que ilustra apropiadamente estos versículos. Tenía que ver con una estrella de cine que se enamoró de su compañero de actuación. Pero esto no era recíproco. Él era amable con ella y ella malinterpretó esto como amor. Él, de hecho, tenía otra novia. Ella estaba tan obsesionada con él que perdió todo raciocinio y le mandó una muñeca desfigurada, dejándola en el escalón de la entrada de su casa; acosándolo por teléfono y con cartas. La policía se la llevó para interrogarla. ¡Esto destruyó su vida!

Esto es lo que la Palabra está hablando. Esa cosa perversa que el ojo no quiere dejar, se convierte en una obsesión. Empieza a tomar control. Todo el sentido común se va, gente inteligente empieza a hacer cosas tontas y peligrosas. La mente, cuerpo, alma y espíritu se llenan de perversa oscuridad.

Una mujer joven me dijo de cómo su amor por un hombre joven la estaba destruyendo. Ella sentía que estaba perdiendo su mente, siempre fantaseando acerca de lo que sería su vida con él. Yo hablé con él, y estaba sorprendido: “Yo en ninguna ocasión le he dado una razón para que piense que la amo. ¡Nunca hemos salido! Me la he encontrado en dos ocasiones”. Ella está ahora, al borde del suicidio, obsesionada con él, y él está herido, porque no fue su culpa. ¡Fue el ojo perverso de ella!

¿Por qué es Cristo tan insistente, tan exigente, en que esta cosa inmunda sea quitada, terminada y desechada? Porque Él conoce la horrible confusión y oscuridad que esto trae consigo. Todo lo que tú hagas estará contaminado con inmundicia. No vas a poder escuchar la voz de Dios. La luz que tú pienses que hay en ti, será oscuridad. Horribles pensamientos inicuos entrarán en tu mente. Vas a ser capaz de mentir, hacer trampa, disimular, ¡llamando a lo malo bueno y pervirtiéndote en todos tus caminos! Tú dices: “Sí hay algo que domina a mis ojos. Yo tengo mi ojo en alguien o en algo. Pero no puedo detenerme. No puedo dejarlo”. Jesús no dijo que sería fácil; pero sí que sería posible. “...mejor te es entrar en la vida cojo o manco, que ser echado en el fuego eterno” (Mt. 18:8). Esto puede significar que tú termines acongojado o emocionalmente cojo. ¡Pero es una de dos, eso o el infierno! Sí, puede ser como si murieras. Algo va a morir en ti, pero se tiene que ir o arruinará tu alma.

Yo leí un sermón de un predicador famoso aquí en Nueva York, dado en una catedral al norte de la ciudad. Él dijo: “No suprimas esos sentimientos profundos. Abandónate, entrégate a ellos, de otra forma vas a destruir tu personalidad”. ¡Ese predicador va a encontrarse cara a cara con un ejército de almas condenadas en el infierno que no lo van a dejar descansar por toda la eternidad, por haberles mentido!

Jesús dijo: ¡Sácalo, échalo de ti!




Dios aborrece el pecado











Que es el pecado



Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley. 1 Juan 3:4





Este tema esta dirigido a aquellos que quieren saber que es el pecado y como apartarse de ello, a aquellos que no saben cuales son los pecados y quieren enterarse para reconciliarse con Dios, para aquellos que no saben mucho o nada de la Biblia pero quieren buscar a Dios con todo su corazón. PERO TAMBIEN ESTA DIRIGIDO A AQUELLOS QUE LEEN LA BIBLIA, ASISTEN A UNA RELIGION O DENOMINACION, Y SOBRE TODO PARA AQUELLOS QUE SE DICEN “CRISTIANOS” DE HOY EN DÍA Y QUE PECAN DIARIAMENTE CON O SIN CONOCIMIENTO DE QUÉ ES EL PECADO.

Es una vergüenza ver a la gran mayoría que se dicen “cristianos” y no conocen cuales son los pecados que cometen diariamente y aun así; pensar que son hijos de Dios.
Así que como ya mencione antes, esta explicación de el pecado es para todos.


JESUS DIJO EN LUCAS 13:1-5 SI ANTES NO SE ARREPIENTEN, TODOS PERECERAN IGUALMENTE,
SE LO DIJO A GENTE QUE CONOCIA DE DIOS Y TAMBIEN A LA GENTE QUE NO CONOCIA DE DIOS.
ES INDISPENSABLE ARREPENTIRSE.


DESCRIPCION DE LOS PECADOS
GALATAS 5:19


ADULTERIO: violación de la fidelidad conyugal, sea físicamente o mentalmente, esto quiere decir que si te has imaginado besar, acariciar, o tener intimidad con alguien que no es tu cónyuge adulteras. Jesús también dijo que si miras a una mujer (u hombre) para codiciar, ya adulteraste (EN TU CORAZÓN) solo tu cónyuge debe atraer tu atención físicamente, mentalmente y sexualmente. También abarca lo espiritual,

Santiago 4:4
Nos dice: ¡OH almas adulteras! ¿no sabeís que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo se constituye enemigo de Dios.


FORNICACION: cualquier cosa que tenga que ver con lo sexual o que estimule lo sexual antes del matrimonio, sea física o mental (mental; porque del corazón salen los adulterios, las FORNICACIONES… Mateo 15:19), por ejemplo: acariciar o ser acariciado, besar o ser besado, (nadie se escandalice por esto, ya que incluso lo enseñan así en la escuela) tener relaciones sexuales con alguien antes del matrimonio, sean novios, amigas, prostitutas, codiciar a alguien. Para que todo lo relacionado con lo sexual no sea pecado, Dios constituyó el matrimonio.



INMUNDICIA: todo tipo de desviación sexual, lesbianismo, homosexualismo, bestialismo, pornografía de cualquier clase o presentación, música que hable de sexo, matar, (o cualquier otro pecado), erotismo, albures o dobles sentidos, groserías habladas o con señas, películas de violencia, sexo, asesinatos, romances, pandillerismo, drogas, terror, brujería, etc. En pocas palabras es pecado ver la programación de la televisión.( ver articulo: la televisión.) ¿Te imaginas a Jesucristo viendo la televisión?


LASCIVIA: tiene mucho que ver con los deseos sexuales, pero también tiene mucho que ver con la disposición para pecar, sea cualquier pecado que se cometa, la lascivia esta antes de cualquier pecado, por ejemplo: una persona antes de robar desea y planea hacerlo, ese deseo de hacer lo malo es lascivia.



IDOLATRIA: algo o alguien que afecte de cualquier forma tu relación con Dios, cualquier imagen, ídolo, estatua, escultura, dibujo, fotografía, póster, aun si fuera una aparición real recuerda que Satanás se puede disfrazar y tomar cualquier forma, también se convierten en ídolos los cantantes, artistas, deportistas, músicos, esposos, esposas, novios, novias, hijos, padres, dinero, trabajos, etc. El principio de la idolatría es poner algo o a alguien antes que a Dios.





HECHICERIAS: consultar a cualquier brujo, hechicero, médium, adivino, psíquico, chaman, esotérico, confiar en amuletos, talismanes, horóscopos, cuarzos, semillas, o cualquier objeto para la suerte, o daño, limpias con huevos, ropa, yerbas, la güija, la santería, creer en la energía solar, como los que acuden a lugares donde dicen cargarse de energía positiva o negativa, cuando el que todo lo llena en todo es JESUS.
También ser rebeldes,
1 Samuel 15:23 Porque como pecado de ADIVINACION es la REBELION





ENEMISTADES: hacer enemigos por meterse en pleitos ajenos, por chismes, deudas, fraudes, malos entendidos, Jesús dijo en Mateo 5.24 que tu ofrenda no seria acepta si estas enemistado con alguien. No me refiero a que la gente se enemiste contigo por ser un verdadero cristiano radical y tajante con el pecado y por consecuencia no quieran ni dirigirte la palabra, pero que realmente seas cristiano, y no por ser un *religioso engañado. Jesús no apoya a los religiosos.

*religioso: Persona que tiene religión pero no a Dios


PLEITOS: no debes tener pleito con nadie, sea por dinero, herencias, romances, o por ser necios. No me refiero a que te metas en pleitos justos y legales, por defender a tu familia, al huérfano, a la viuda, al pobre, pero sin pecar.
De hecho Jesús nos advierte que nos atacarán por su causa.




CELOS: no se refiere a celos justificados si se tiene pruebas de que la pareja esta siendo infiel. Sino a celos injustificados, de los cuales no se está seguro ni hay pruebas, y la persona, porque le dijeron lo cree y se encela. El pecado de celos puede ser en contra del cónyuge, hijos, padres, hermanos, amigos, etc. Los celos injustificados Dios los marca como pecado ya que son el inicio, hacia otros pecados como la malicia, enojos, pleitos, rencores, amarguras, divorcios, desprecios, e incluso asesinatos.




IRAS: no se refiere a que si te agreden o se quieren pasar de listos con alguien de tu familia y tu salgas en defensa de ellos, Dios mismo se agrada de que saques tu carácter y los defiendas, obviamente sin pecar, haciendo todo en orden, hablando, o denunciando y defendiendo tus derechos. Es pecado de ira cuando esa molestia la vuelves un enojo descontrolado y te lleva a ofender, guardar rencor, o actuar fuera del orden de Dios.




CONTIENDAS: discutir, alegar neciamente, y que te llevara a enojarte. La única contienda que Dios permite es cuando contiendes por las cosas de Dios y su palabra, y con paciencia y doctrina tratas de hacer razonar a las personas. vea Judas 3




DISENSIONES: no se refiere a cuando hablas por aclarar o corregir algún error, sino cuando hablas y hablas y después de un rato ya estas hablando de mas y ya parece chisme en lugar de una platica útil, también abarca el divulgar secretos, causar divisiones por chismes, y comentarios irresponsables.




HEREJIAS: cambiar, torcer, alterar, exagerar el significado de las palabras y doctrinas de la Biblia, al escribirlas, leerlas, o enseñarlas, el aferrarse a doctrinas y consejos que no son Bíblicos, sean de pastores, ministros, sacerdotes etc. Si contradicen la escritura son herejías. También el no creer en toda la escritura y hacer una doctrina de eso, es herejía.




ENVIDIAS: padecimiento por no tener lo que otro tiene, sea dinero, propiedades, pareja, belleza, inteligencia, etc. La Biblia dice: teniendo sustento y abrigo estemos contentos con eso 2 Timoteo 6:8




HOMICIDIOS: ser cómplice o matar a alguna persona, intentar matar, pensar en matar, (Mateo 5:21-27) desear la muerte de alguien o la tuya, es Dios quien decide como y cuando alguien a de morir.





BORRACHERAS: alterar el estado normal de la conciencia, sea con alcohol, etanol, cervezas, vinos, licores, o cualquier bebida embriagante, tabacos, drogas de cualquier tipo y clase, solventes, yerbas y plantas tóxicas de cualquier tipo, medicamentos y químicos, tomados, inyectados, untados, o inhalados.




ORGIAS: reunión donde se cometen excesos, (pecados) como fiestas banquetes, reuniones sociales, reuniones políticas, reuniones religiosas, aniversarios, bailes, cenas, comidas, carnavales, convívios.




MENTIRAS: Apocalipsis 21:8 engañar, exagerar u ocultar la verdad para sacar provecho personal, las medias verdades son mentiras. El ocultar la verdad por no lastimar es mentir.

(Para los cristianos :Cuando tomas la cena del Señor estando mal “mientes” al Espíritu Santo, como Ananiás y Safira) Juan 8:44




INCREDULIDAD: no creerle a Dios y toda su escritura,
en cambio si creerle a su religión o a los pastores, sacerdotes, etc.
(también cuando te cuesta trabajo hacer algo que la escritura te manda, una persona que realmente quiere ser cristiana, obedece la escritura de inmediato y con agrado, por ejemplo: restituir, pedir perdón, perdonar, disciplinar a tus hijos, salir de tu religión falsa, olvidarte de las doctrinas torcidas que allí te enseñaron, el no creer que estas pecando cuando se te demuestra que si con la Biblia, y argumentas que ya hiciste muchos cambios o que ya aceptaste a Jesús en tu corazón, y hasta te burlas de la santidad que manda Dios.)




COBARDIA: no se refiere a ser un atrabancado, o buscar desafíos, deportes extremos, o experiencias donde supuestamente se requiere valentía.
Se refiere a la cobardía para entregarse a Dios, cobarde para obedecer todos los mandamientos, estatutos, ordenanzas, y consejos de Dios, cobardes para dejar todos los pecados que te marca la Biblia, acobardarte por el que dirán tus familiares y amigos de que ya te quieres volver un verdadero cristiano, te acobardas porque ya te quieren correr de tu casa, o de tu grupo religioso, olvidándote que Dios promete no dejarte jamás. Josue 1:19





AMARGURA: (Hebreos 12:15 Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados…
Efesios 4:31 Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros…), la amargura es una raíz, es decir que no se ve, que esta oculta, y por esa amargura muchos serán contaminados, el amargado suele pensar mal de otros, se vuelve muy malicioso, y lo peor es que por causa de esa amargura deja de alcanzar la gracia de Dios, es decir difícilmente buscara el perdón y la ayuda de Dios, y por lo tanto ira al infierno.





REBELDIA: veaTito 1:16, hay dos tipos de rebeldía la rebeldía abierta y la pasiva, la rebeldía abierta es cuando la persona claramente se niega a obedecer las instrucciones que se le dan, y la rebeldía pasiva es cuando la persona si obedece pero lo hace de mala gana, haciendo muecas o respondiendo a la orden, otros ponen pretextos para no obedecer, también la desobediencia puede ser hacia Dios, hacia el esposo, de los hijos hacia los padres, o hacia alguna autoridad, (no se refiere a desobedecer ordenes que te pueden llevar a pecar, lastimarte, o provocar algún accidente. Jesús nos da el ejemplo al desobedecer al diablo.)





HIPOCRESIA: aparentar algo que no eres por guardar la apariencia.
Mateo 24:51 y Lucas 12:1 Jesús describió bien ese pecado, al decir que los fariseos dicen pero no hacen, por ejemplo: una persona que se dice cristiana pero sigue pecando es un hipócrita. O un pastor que predica santidad pero no la vive, o una persona que sabe que donde se reúne no hablan toda la verdad pero ella dice que si y sigue invitando gente. (También eres un hipócrita cuando sabes que no estas en santidad y tomas la cena del Señor, alabas, diezmas, ofrendas, das testimonios, o predicas Mateo 6:5 y 6:16)





SOBERBIA: Marcos 7:21-22 o también “duros de servís”. Es la persona que no acepta sus errores aun cuando se le a demostrado que esta equivocada. O sea una persona necia a la cual le muestras su error y no la acepta. Por ejemplo un católico que le muestras con la Palabra que el tener ídolos (imágenes) es pecado y no lo acepta. O un evangélico quien se dice cristiano y le demuestras que no lo es (por sus frutos los conocereis) y por su soberbia no lo acepta. Un verdadero cristiano acepta sus errores y los corrige.




El día de hoy, a ti que lees esto te hago responsable de lo que acabas de leer, ya que es suficiente conocimiento para llevarte a un genuino arrepentimiento, y si tú desechas esto y dices: es muy exagerado. Te recuerdo lo que dice : Oseas 4:6
Mi pueblo fue destruido porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echare del sacerdocio y porque olvidaste la ley de tu Dios, yo también me olvidare de tus hijos.

¡Y no te quieras engañar diciendo que este texto no es para ti o para este tiempo! ¡NO DEJES QUE LA SOBERBIA IMPIDA TU SALVACION! SI DESPUES DE REVISARTE PROFUNDA Y SINCERAMENTE, ENCONTRASTE QUE TIENES ALGUN PECADO, ARREPIENTETE Y NO LO COMETAS MAS, A JESÚS NO LE INTERESA SI TIENES AÑOS EN TU RELIGION O SI LO ACEPTASTE, EL ES CLARO EN 1 JUAN 3:8 NOS DICE QUE EL QUE PECA ES DEL DIABLO, PERO A TRAVEZ DEL ARREPENTIMIENTO DIOS NOS ADOPTA COMO HIJOS.

Si tienes alguna duda, o deseas conocer otros temas Bíblicos, nos ponemos a tus ordenes, no importa tu religión, lo que nos interesa es que realmente sepas y tengas la seguridad de que vas por el camino estrecho, hacia la vida eterna. puedes escribirnos a: arrepentiosycreed@yahoo.fr














EL FINAL FATAL

Por Michael L. Brown


El remordimiento es tan amargo. Yo daría todo sólo por hacer marchar el reloj hacia atrás. Carmela Bouchbout.

(Después de ser liberada de una prisión israelí, el 3 de enero de 1996. Ella había matado a su esposo después de años de haber sido físicamente maltratada)

Hemos estado considerando con cuidado los incentivos bíblicos para guardarnos del pecado. Pero hay una simple verdad que las reúne a todas, y esa es la verdad que ha estado ardiendo en mi corazón por más de veinte años. He predicado acerca de ella alrededor del mundo y nunca ha fallado en hacer un impacto profundo y duradero en los oyentes. De hecho, honestamente creo que esta simple verdad puede cambiar tu vida para siempre.



Está basada en una sola palabra hebrea, la palabra ‘aharít (se pronuncia ah-kha-REET). Limpia tu garganta y repite después de mi: ah-kha-REET. ¡Así es! Dilo otra vez despacio ah-kha-REET. “Pero, ¿cómo una palabra hebrea puede cambiar mi vida?” te preguntarás. Permanece conmigo y te darás cuenta.

En el lenguaje hebreo, como en el arábigo, arameo y las otras lenguas semíticas, muchas preposiciones o palabras que tienen que ver con dirección u orientación son derivadas de partes del cuerpo. Por ejemplo, en el hebreo, las palabras “primero” o “al principio” vienen de la palabra usada para “cabeza”, así como en el cuerpo humano, es la cabeza la que viene primero. Y así como podemos hablar de “ir a la cabeza de la clase” en inglés, así también en hebreo puedes hablar de estar en la “cabeza” (en lo más alto) de la montaña. O, para darte otros ejemplos basados en otras partes del cuerpo, cuando me paro cerca de alguien, en hebreo estoy literalmente “a la mano” de esa persona; si estoy parado enfrente de esa persona, estoy literalmente “en su cara”. ¿Sí entiendes?

Ahora, la palabra ‘aharít está relacionada a la palabra hebrea para “espalda”, y literalmente significa “eso que viene después; los efectos después de; consecuencias finales; el final”. El principio es simple: De nuestra posición normal, no podemos ver la espalda de otra persona. No vemos lo que viene detrás. Así que si rompo la parte de atrás del saco de mi traje, dejándole un horrible hoyo, tú nunca lo sabrías si sólo me vieras por enfrente. Desde ese ángulo, yo me vería bien. Pero en cuanto caminara de largo y te pasara, te quedarías boquiabierto. Momentos antes, todo se veía estupendo; pero por atrás, vergonzoso. Cuando vieras mi espalda, todo el panorama cambiaría. En lugar de verme bien arreglado, me vería desaliñado. Y eso es un principio bíblico:

De nuestra naturaleza ordinaria, el punto de vista humano, no podemos ver qué viene después, las consecuencias finales de una situación, el ‘aharit.

Pero Dios ve todo el panorama. A sus ojos, el ‘aharit está siempre a plena vista. Y si vamos a vivir vidas santas, es crucial que obtengamos Su perspectiva. En un momento todo esto estará claro.

Esta palabra ‘aharit se encuentra sesenta y cinco veces en el Antiguo Testamento, pero trece de estas veces -20% de las ocasiones- se encuentra en el libro de los Proverbios. ¡Aquí hay una lección! De hecho todo el libro de Proverbios puede resumirse en un versículo:

Escucha el consejo, y recibe la corrección, para que seas sabio en tu vejez.

(Proverbios 19:20)

Traducido literalmente, en este versículo dice, “Escucha el consejo y recibe la disciplina / instrucción para que puedas ser sabio en tu final”, en tu ‘aharít. Esto es lo que realmente cuenta. Cuando todo ya esté dicho y hecho, tú habrás actuado y vivido sabiamente. Tu ‘aharít será bendecido.

El problema es que Satanás nunca nos enseña el ‘aharít. En cambio, todo su enfoque está en el aquí y en el ahora, en el placer del momento, en la necesidad de esta hora. Y hace su mejor esfuerzo para quitar nuestros ojos del ‘aharit, el “final” de la historia. Piensa sólo en Esaú, quien vendió su primogenitura por una sola comida, únicamente porque tenía hambre en ese momento.

Y guisó Jacob un potaje; y volviendo Esaú del campo, cansado, dijo a Jacob: Te ruego que me des a comer de ese guiso rojo, pues estoy muy cansado. Por tanto fue llamado su nombre Edom. Y Jacob respondió: Véndeme en este día tu primogenitura. Entonces dijo Esaú: He aquí yo me voy a morir; ¿para qué, pues, me servirá la primogenitura? Y dijo Jacob: Júramelo en este día. Y él le juró, y vendió a Jacob su primogenitura. Entonces Jacob dio a Esaú pan y del guisado de las lentejas; y él comió y bebió, y se levantó y se fue. Así menospreció Esaú la primogenitura.

(Gen. 25:29-34)

Hebreos nos exhorta a no ser como este hombre “impío”, “quien por una sola comida vendió sus derechos de primogenitura. Después, como ya sabes, cuando quiso heredar la bendición, fue rechazado. Y no pudo cambiar su decisión, aunque la procuró con lágrimas” (Heb. 12:16-17). El ‘aharít de Esaú fue miserable.

Una vez después de desobedecer al Señor en una forma relativamente pequeña, me sentía acongojado y me dije: “Antes de sucumbir al pecado la próxima vez, necesito recordar cómo me sentí después de haber pecado esta vez.” Ese debe ser el antídoto. Pero todo en nuestra naturaleza caída trabaja en contra de esa visión del ‘aharít. Dice: Olvida las consecuencias; sólo piensa en el ahora.

Dios dice, “Enfócate en el ‘aharít”. Vamos a ver la sabiduría de la Palabra. Puedes recordar algunos versos de Proverbios que vimos antes. Regresemos a Proverbios 5, uno de los muchos pasajes en este libro que te advierten sobre los peligros de la inmoralidad sexual:

Hijo mío, está atento a mi sabiduría, y a mi inteligencia inclina tu oído, para que guardes consejo, y tus labios conserven la ciencia. Porque los labios de la mujer extraña destilan miel, y su paladar es más blando que el aceite; mas su fin es amargo como el ajenjo, agudo como espada de dos filos.

Sus pies descienden a la muerte; sus pasos conducen al Seol. Sus caminos son inestables; no los conocerás, si no considerares el camino de vida.

(Proverbios 5:1-6)

No importa qué tan bien se vea la mujer seductora, la consecuencia final de asociarte con ella será desastrosa. Completa y absolutamente desastrosa.

Hay una historia que leí en un periódico de Nueva York en 1984 que provocó que mi estómago estuviera hecho nudos aproximadamente dos días. Un acaudalado hombre de negocios de Long Island, Nueva York, investigado por que había sido secuestrado. De acuerdo con esta grotesca historia, el hombre conoció a una joven muy atractiva que le ofreció tener sexo con él: Se pusieron de acuerdo para verse el día siguiente en un cierto lugar. Pero cuando la encontró y entró en la casa, estaba preparada una emboscada: Varios hombres y mujeres lo amarraron y amordazaron, llevándolo, después a un edificio de departamentos especialmente preparado para ese momento, con tablones extras en las ventanas para amortiguar el ruido de sus lamentos.

Lo que el periódico describía después todavía está fresco en mi mente: Empezaron a torturarlo y a abusar de él, lo quemaron con cigarrillos en todo su cuerpo, lo sodomizaron con tal fuerza que algunos de sus órganos internos fueron dañados severamente. Lo dejaron desahogarse en un pañal, y los últimos cinco días de su vida, no le dieron nada de comer. Aunque la esposa ya había aceptado pagar una recompensa por él, lo golpearon hasta matarlo antes de que el dinero les llegara. ¡Mi estómago está hecho nudos aún ahora que escribo esto!

Si él tan sólo hubiera podido haber visto su ‘aharít ¡Si hubiera podido verse a sí mismo gritando en agonía, suplicando por misericordia, torturado y violado, golpeado y humillado, muerto de hambre y amarrado -y posteriormente yaciendo ahí sin movimiento, un cadáver sangriento-. Si tan sólo hubiera podido ver las consecuencias finales de su adulterio lujurioso, jamás se hubiera acercado a esa joven, sin importar qué tan bien se veía, no importando cuántos placeres físicos le hubiera ofrecido. Hubiera hecho un pacto para no tener sexo por el resto de su vida en vez de encontrar esa fatalidad. ¡Pero no vio su ‘aharít!

¡Por eso las advertencias de Proverbios son tan urgentes. No hay hipérbole aquí!

Ahora pues, hijos, oídme, y no os apartéis de las razones de mi boca. Aleja de ella tu camino, y no te acerques a la puerta de su casa; para que no des a los extraños tu honor, y tus años al cruel; no sea que extraños se sacien de tu fuerza, y tus trabajos estén en casa del extraño; y gimas al final,

Cuando se consuma tu carne y tu cuerpo, y digas: ¡Cómo aborrecí el consejo, y mi corazón menospreció la reprensión; no oí la voz de los que me instruían, y a los que me enseñaban no incliné mi oído! casi en todo mal he estado, en medio de la sociedad y de la congregación.

(Proverbios 5:7-14)

Me he sentado con amigos míos que han destruido sus ministerios por el adulterio, sus caras torcidas de la culpa, lágrimas de pesar cayendo por sus mejillas, sus conciencias atormentadas con desesperanza y desconfianza. Y he orado silenciosamente mientras sollozaba con ellos, ¡Dios, nunca me dejes que olvide la expresión en su cara! No me dejes que olvide esa mirada de angustia y dolor! Deja que esa imagen viva permanezca conmigo por siempre. ¡No vale la pena! ¡NO vale la pena! ¡NO VALE LA PENA! Ninguna cantidad de satisfacción sexual, ninguna cantidad de emoción romántica, ninguna cantidad de plenitud y sensación de libertad, vale la pena para perder el derecho al ministerio. Así como George Hutcheson advirtió muchos siglos atrás “Ten cuidado; en una hora puedes producir algo de lo que nos culpemos para siempre” ¡Recuerda el ‘aharít!

Había un pastor y plantador de iglesias que empezó a estar muy desanimado y como resultado se deslizó completamente una noche. Terminó borracho y yendo a una fiesta donde las personas estaban intercambiando parejas libremente. De alguna manera, él cayó tan bajo que tuvo sexo con otro hombre. Al siguiente día la realidad llegó: Él agonizaba atormentado, arrepentido profundamente, llevándolo gradualmente a una situación para restauración. Y después su ministerio continuó, como si todo hubiera regresado a la normalidad. Pero no era así. En esa terrible noche de desobediencia, se contagió de Sida, y cuando se dio cuenta de que había contraído la enfermedad ya había infectado a su esposa y al último niño que tuvo. Cuando conocí a su familia, lo acababan de enterrar. Ahora su esposa y su hijo probablemente ya se hayan ido también. ¡Qué pena!

¡Si solamente hubiera podido ver su ‘aharít! Si solamente hubiera visto a su familia y a sus amigos lamentándose en su funeral mientras bajaban a la tierra el ataúd que guardaba su enflaquecido cuerpo... Si hubiera podido ver a su esposa y a su hijo gradualmente debilitarse bajo la embestida de esa misma espantosa enfermedad.... ¡Si solamente hubiera visto su final! Nunca se hubiera acercado al bar en donde se emborrachó, no importa que tan deprimido hubiera estado. Él le hubiera dicho a su esposa, “Amárrame a la pata de mi cama cierra la puerta con llave” -cualquier cosa que lo hubiera detenido de ese desastroso final-. En cambio, su vida es un eco de aquellas palabras de Proverbios: “¡Cómo aborrecí el consejo! ¡Cómo mi corazón menospreció la reprensión! ¡No oí la voz de los que me instruían, y a los que me enseñaban no incliné mi oído! He llegado al límite de la ruina absoluta en medio de la sociedad y de la congregación.” Un pecado. Una vez. Un final fatal.

Es por este tipo de razones que nunca dejo de advertir a mis compañeros ministros (así como a los creyentes) acerca del peligro del pecado sexual. Y siempre que predico este mensaje del ‘aharít, me lo predico a mí mismo. Ninguno de nosotros estamos exentos de esta tentación. Nuestra sociedad está totalmente súpersexualizada, con un constante ataque a nuestros sentidos hacia lo sensual por donde voltees: Hombres y mujeres ataviados escasamente en las portadas de las revistas nos guiñan el ojo desde los estantes de las cajas registradores de los supermercados; bellezas en diminutos bikinis sonriéndonos en sus carros y en los comerciales de cervezas en la televisión; miles de sitios pornográficos esperándonos en Internet. ¿Será extraño que la gran mayoría de nuestros adolescentes sean sexualmente activos? ¡Existe un gran bombardeo! Y la Palabra conoce nuestra naturaleza también, advirtiéndonos una y otra vez para conservarnos sexualmente puros. De hecho, si lees todo Proverbios, encontrarás que fuera de diversos pasajes que tratan de las virtudes y las necedades en general, los pasajes más largos en el libro tienen que ver con pecados sexuales (incluyendo virtualmente todo el capítulo cinco, parte del seis y cada línea del capítulo siete).

En la mayoría de los pasajes la mujer seductora es descrita tal cual las fotos de portadas que vemos hoy del “perfecto” chico o chica. Y esa es la única imagen que Satanás quiere que veamos. Él no quiere que entendamos que en esa foto fueron corregidos algunos de los defectos, ni que esa invitadora sonrisa es completamente artificial, ni que esa persona casi desnuda posando ahí es la hija o el hijo de alguien. ¡Satanás no nos enseña eso! Ni tampoco el vacío de esa vida, de ese símbolo sexual, ni los problemas familiares que provocan cuando un esposo o una esposa se vuelve adicto a esas estrellas porno. No, él no quiere que consideremos el ‘aharít.

También hay otra cara en todas esas descripciones del libro de Proverbios acerca de la seducción y la belleza de la mujer pecadora: Nos recuerda la gran presión que tienen las mujeres en nuestra sociedad de tener cuerpos para “casi dejarlos muertos”, para ser objetos de estimulación visual a los hombres y de verse al punto de ser seductora. Damas, tengan cuidado de no caer en esto. Es muy malo que un hijo de Dios caiga tan bajo...pero cuídate muy bien de no ser tú la causante.

EL “LIGUE” NO TIENE LUGAR ENTRE LOS HIJOS DE DIOS. DE CUALQUIER MANERA ¿DE LADO DE QUIÉN ESTAMOS?

Tú sabes lo que esa forma de vestirse causa en los hombres. Sabes el efecto que causan una blusa cortita o unos pantalones pegados a la piel o esa falta tan corta o ese traje de baño tan revelador. ¿Y no es esa una de las razones para vestirte así -si lo haces-, para gustar a los hombres? (Y si solamente es para “sentirte cómoda”, entonces sacrifica tu comodidad por la santidad y la modestia.)

Dijo Jesús a sus discípulos: Imposible es que no vengan los tropiezos; más ¡ay de aquel por quien vienen! Mejor le fuera que se atase al cuello una piedra de molino y se arrojase al mar, que hacer tropezar a uno de esos pequeñitos. (Lucas 17:1-2)

¡Esa no es una advertencia que se pueda ignorar! Los santos de Dios comprados con su sangre, nunca se visten ni se comportan de tal manera que se conviertan en un objeto de atractivo sexual para otros hombres o mujeres. Nunca te permitas ser una piedra de tropiezo para los salvos o para los inconversos. Nunca trates de que te vean con deseo o lascivia. Hay mucha diferencia entre un matrimonio que en la intimidad de su hogar disfruta su relación física ante el Señor, y entre convertirse en un seductor o una seductora de los extraños. El coqueteo no tiene lugar entre los hijos de Dios, ni tampoco lo tienen los vestidos que marcan las curvas llamativas o el atractivo físico de cada uno. De por sí difícil mantenerse puro en este mundo cuando la gente en la iglesia se viste adecuadamente. Pero es realmente duro cuando los creyentes visten y actúan en formas sexualmente sugestivas. De cualquier manera, ¿de qué lado estamos?

Así que Proverbios nos advierte contra los placeres pecaminosos que nos llaman, describiéndolos vivamente. La descarriada esposa le dice a su amante:

Sacrificios de paz había prometido, hoy he pagado mis votos; por tanto, he salido a encontrarte, buscando diligentemente tu rostro, y te he hallado. He adornado mi cama con colchas recamadas con cordoncillo de Egipto; he perfumado mi cámara con mirra, áloes y canela. Ven, embriaguémonos de amores hasta la mañana; alegrémonos en amores. Porque el marido no está en casa; se ha ido a un largo viaje. La bolsa de dinero llevó en su mano; el día señalado volverá a su casa.

(Proverbios 7:14-20)

¡De ninguna manera podrá él resistir! Él recuerda como se sintió esa última vez. Además, ella es una chica de Iglesia y ritualmente limpia con ofrendas personales. ¡Ella ciertamente no es una trampa! (Dime si no es esto lo más elevado de la hipocresía religiosa) y es tan seguro, su esposo no está en la ciudad y va a ser tan dulce. ¡Qué rápido se vuelve amargo!

Lo rindió con la suavidad de sus muchas palabras, le obligó con la zalamería de sus labios. Al punto se marchó tras ella, como va el buey al degolladero, y como el necio a las prisiones para ser castigado; como el ave que se apresura a la red, y no sabe que es contra su vida, hasta que la saeta traspasa su corazón.

(Proverbios 7:21-23)

El placer ya ha pasado y él ha sido atravesado. Su pequeña aventura le costó la vida, así que no lo sigas tú en su locura. Recuerda el ‘aharít, y no seas “como el buey que va al degolladero y como el necio a las prisiones....como el ave que se apresura a la red.” Dios nos muestra las trampas de antemano. Satanás solamente nos enseña la carnada.

A mediados de los ochentas, una atractiva jovencita de Long Island de quince años, con una apariencia madura, cayó en rebeldía en contra de sus padres, preocupada por los constantes conflictos en casa. Dejó Nueva York y pidió aventón hasta salir del Estado. En el camino, un trailero le llevó y le pagó por tener un acto sexual con ella. Posteriormente ella sollozaba de pena. Pero la culpa rápidamente desapareció y después de unos meses de su llegada a Texas, ya había caído en la prostitución y trabajaba en un retaurante que pasaba películas pornográficas en una pantalla grande en la pared mientras los hombres se sentaban alrededor de las mesas escogiendo la muchacha a su gusto. Cuando le escribió a su familia, les dijo que todo estaba bien y que estaba trabajando como mesera.

Pronto se volvió muy popular e hizo mucho dinero que otras prostitutas empezaron a voltearse en contra de ella. Decidió salirse mientras podía, pero la atraparon un gigoló (padrote, alcahuete) y su esposa, abusaron de ella en formas que no se pueden ni mencionar, finalmente la mataron y la echaron al río. Cuando encontraron su cadáver desnudo, un jefe de la policía dijo que era el cadáver más brutalmente torturado que él nunca hubiera visto. Tenía quemaduras de cigarrillo desde la cabeza hasta los pies, su maxilar estaba fracturado y le dispararon en la boca. ¡Si tan sólo hubiera visto su ‘aharít! El diablo está jugando con esas vidas.

Recuerda Proverbios 23, advirtiéndonos acerca de los efectos destructores de alcohol.

No mires al vino cuando rojea, cuando resplandece su color en la copa. Se entra suavemente; mas al fin como serpiente morderá, y como áspid dará dolor.

(Proverbios 23:31-32)

Una vez más, el fin del pecado resulta totalmente diferente a lo que había prometido, sólo que esta vez no fue sexo sino alcohol. Tomar ofrecía deleite pero al final trajo muerte. Garantizó lo alto, pero en su lugar trajo un infierno. Falló en advertirte acerca de los efectos posteriores del alcohol.

Ahora en las calles de algunas de las ciudades más grandes en Estados Unidos hay borrachos y adictos al crack tirados en su propio vómito, sus caras ensangrentadas al golpearse en el concreto, sus vidas totalmente destruidas, pero cinco años antes eran exitosos médicos, prominentes abogados o atletas felizmente casados. ¿Qué pasó? Bueno ellos estaban ante mucha presión, tuvieron un evento trágico o uno de sus amigos les traicionó por primera vez. Después de un tiempo, ese trago de Borbón (o esa aspirada de cocaína) se volvió un asunto del diario y empezó a dominarlos, hasta que comenzaron a perder sus trabajos, sus casas, sus familias y luego terminaron viviendo en las calles. Si tan solo entonces hubieran visto la película de su ‘aharít por anticipado, no hubiera habido nada que los llevara a dirigirse a tomar o a las drogas. ¡Nada!

Satanás es realmente listo. ¿Alguna vez has visto un anuncio de licor con una pareja sentada en una mesa en un lugar exótico, con la luna brillando detrás de ellos y la champaña reflejando sus destellos en los ojos de la pareja mientras se lanzan miradas de deseo y afecto? ¡Qué escenario!, ¡qué pareja!, ¡qué mensaje! Sí, si tú bebes ese champaña, serás parte de ese escenario. Te encontrarás en esa cita perfecta -aun si tienes cien libras de sobrepeso y te faltan los dos dientes de enfrente.- Estarás ahí en esa isla maravillosa, meseros y sirvientes atendiendo todos y cada uno de tus deseos y caprichos -aun si no tienes ni un centavo en el bolsillo-. ¡Sí! ¡una botella de champaña hará todo para ti!

¡Qué mentira tan estúpida! Sin embargo millones de personas lo creen consciente o inconscientemente. Este vino hará tu fiesta maravillosa. Después de un evento deportivo grande, la cerveza es lo obligado. Un Jack Daniels hará brillar tu vida.¿Cirrosis? ¿Muerto en un choque automovilístico? ¿Las consecuencias finales de alcohol? No pienses en nada de eso es ¡la hora de diversión!

Cuando era niño, mi papá que era abogado, me explicó que era ilegal en los comerciales de televisión enseñar a alguien tomando alcohol. Es por eso que sólo verás tomas cercanas de cómo se vierte esa cerveza dorada, espumosa en un tarro helado, con su espuma blanca derramándose por los lados- así como lo describe Proverbios- (No veas al vino cuando rojea, cuando resplandece su color en la copa...) Después de ver estos comerciales por algunos años, mi mejor amigo y yo decidimos que teníamos que probar una cerveza. Así es que una noche, cuando mis padres habían salido, salimos de la casa, hicimos ejercicio y jugamos hasta que estábamos sudorosos y sedientos (si no mal me acuerdo, anduvimos en bicicleta alrededor del vecindario, aunque todo estaba cubierto de nieve). Después, sacamos unas galletas con una lata de cerveza que mi papá tenía en el refrigerador para sus amigos. Luego llegó el gran momento: Vertimos la cerveza en nuestros vasos (así como se veía en los comerciales de televisión), comimos una galletita o dos, levantamos nuestros vasos, tomamos el primer sorbo de cerveza, y lo escupimos inmediatamente! ¡Yuck! No era nada de lo que esperábamos. ¡Qué ordinario y desagradable sabor! Pero no pasó mucho tiempo antes de que decidiéramos probar otra vez, después de todo se veía tan apetitoso en la televisión.

Lo mismo sucede en la publicidad de los cigarros. ¿Recuerdas los comerciales de Marlboro en los 60’s? Un guapo y fuerte vaquero, sentado en su majestuoso caballo en un paraje sin fin de campos verdes. Sí, es el campo de Marlboro. Y puedes vivir ahí también. Sólo respira ese veneno en tus pulmones, respira ese humo blanco y serás como ese hombre Marlboro, sentado en la cima del mundo en esa vasta tierra salvaje y teniendo como techo un cielo sin nubes. Respira profundamente y disfruta el aire limpio. Ya estás viviendo en ese lugar, aunque estés sentado en tu sillón desvencijado, atestado de cucarachas, en un departamentucho, en el Brons, mientras toses y te atragantas. Ahhh, este es el campo de Marlboro.

Es el final el que cuenta, el marcador final es el que cuenta. Muchos equipos deportivos han empezado rápido y transitado rápido para fallar al final del juego o de la temporada. Un buen comienzo hace el pobre final más decepcionante. Pablo podía decir asimismo, “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe” (2 Tim. 4:7). Su ‘aharít fue glorioso, el transcurso de su vida fue firme. ¡Así debe ser para nosotros!

La palabra nos asegura que el ‘aharít del malo es destrucción (vea Proverbios 14:12) y su esperanza es corta (vea Salmos 37:38; 109:13). De hecho, Proverbios dice que el malo no tiene un ‘aharít real porque hereda tinieblas y destrucción (ver Proverbios 24:20). Pero los justos tendrán un maravilloso ‘aharít. Nosotros tenemos algo que nos aguarda más adelante.

No tenga tu corazón envidia de los pecadores, antes persevera en el temor de Jehová todo el tiempo; porque ciertamente hay fin, y tu esperanza no será cortada.

(Prov. 23:17-18; ver Prov. 24:14)

Considera al íntegro, y mira al justo; porque hay un final dichoso para el hombre de paz.

(Salmos 37:37)

Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.

(Jeremías 29:11)

El ‘aharít de los creyentes será bendecido. Un día estaremos parados delante del trono de Dios, rodeados de su gloria y belleza radiante sin descripción. Yo puedo casi imaginar a mi esposa ahí, pero tan transformada, tan brillante, luminosa y resplandeciente que apenas si puedo reconocerla. “¿Eres realmente tú? ¡Te ves tan angelical!” Sí, así va a ser el ‘aharít de los justos.

Hasta Balam entendió esta verdad “¿Quién contará el polvo de Jacob o el número de la cuarta parte de Israel? Muera yo la muerte de los rectos, y mi postrimería sea como la suya. (Núm. 23:10). Desgraciadamente para este profeta mercenario, él murió la muerte de los incrédulos, habiendo amado “el premio de la maldad”(2 Pedro 2:15). Su ‘aharít fue maldecido. ¿Cuál será tu ‘aharít?

No seas como Esaú que cambió su primogenitura por una sola comida. No seas como ese rico hombre de negocios, torturado y golpeado hasta la muerte por que su lujuria le abrió la puerta de la destrucción.

No seas como ese pastor con dones, cuya inclinación al desánimo le llevó a deslizarse de lleno en la depravación, siendo finalmente receptor y transmisor del Sida.

No seas como el borracho en la calle, que cayó desde el pináculo del éxito después de desbaratarse bajo las presiones de la vida, primero fascinado con la paz del alcohol y luego víctima de su veneno.

No seas como el hombre Marlboro, un símbolo de vida, de fuerza y libertad, pero realmente esclavo de un amo de tres pulgadas de nicotina. Finalmente víctima innecesaria del cáncer.

¡No! Escucha el consejo, sométete a la disciplina y tu final será glorioso. Estás advertido. Ahora sé sabio. Recuerda el ‘aharít.



Tomado del libro:
Go and Sin No More: A Call to Holiness


La Santidad



...para que sean afirmados vuestros corazones,
irreprensibles en santidad delante de Dios nuestro Padre, en la venida de nuestro Señor Jesucristo con todos sus santos.






Juan Wesley (1703-1791) fue el gran evangelista del siglo XVIII cuyo ministerio se volvió escepcionalmente fructífero, trabajando ininterrumpidamente durante 53 años con el corazón abrasado del amor divino. Su celo y pasión por el evangelio verdadero, lo impulsaron a consumirse en un sólo deseo: glorificar a Dios con su vida. Durante una época de decadencia moral y religiosa en Inglaterra, Juan Wesley preside uno de los más grandes avivamientos registrados en la historia.
Vivimos en tiempos donde la apostasía y el libertinaje están destruyendo el cristianismo bíblico. Es nuestro deseo que el siguiente artículo capte la atención de nuestros lectores para que cumpliéndose la escritura que dice "Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma"(Jer. 6:16), podamos vivir una vida que agrade a Jesucristo.






LA AMENAZA DEL ANTINOMIANISMO
Por Juan Wesley
"Un golpe a la raíz" o "Cristo apuñaleado en la casa de sus amigos"
"Judas, ¿con un beso entregas (traicionas) al hijo del hombre?" (Lc. 22:48)

1.- "Sin santidad nadie verá a Dios" (Heb. 12:14). Sin santidad nadie verá el rostro de Dios en la gloria. Nada debajo del cielo puede ser más seguro que esto, pues "la boca de Jehová lo ha dicho" (Is. 1:20). "Y el cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán" (Mc. 13:31). Dios caería de los cielos, de la misma manera, si esta palabra cayera a tierra; esto no puede suceder. Nadie vivirá con Dios, sino aquel que ahora vive para Dios; nadie gozará de la gloria de Dios en el cielo sino aquel que lleve la imagen de Dios en la tierra. Nadie que no es salvo del pecado será salvo del infierno en el más allá; nadie podrá ver el reino de Dios en los cielos a menos que el reino de Dios esté en él aquí. Quien quiera que vaya a reinar con Cristo en el cielo debe tener a Cristo reinando en él en la tierra. Este debe tener ese "mismo sentir (pensamiento) que hubo en Cristo Jesús" (Fil. 2:5) haciéndolo apto para "andar como él anduvo" (1 Jn. 2:6).

2.- Sin embargo, tan cierto como es esto y tan claramente como es enseñado en las Sagradas Escrituras, difícilmente hay entre todas las verdades de Dios una que sea tan poco recibida por los hombres como ésta. Ciertamente, de alguna manera, fue intuida incluso por los sabios impíos, algunos de ellos afirmaron que nada agradaba a Dios sino el: "sancti recessus mentis, et incoctum generoso pectus honesto": "Una mente santa y virtuosa y un corazón inmerso en generosa honestidad". Aunque no podían negarlo, no obstante de una manera fácil y eficaz se evadieron de esa verdad. Fabricaron "algo" que pudiera hacer "las veces" de la santidad interior: crearon ritos y ceremonias, formas externas o acciones gloriosas para suplirla. Así los romanos lanzaron su cruzada a la felicidad futura y dieron "entrada al cielo" a todo aquel que peleara valerosamente defendiendo a su patria; a aquellos que en su vida hubiesen sido sacerdotes puros; también a los inmortales poetas que escribieron versos dignos de Febo; y también a aquellos que enriquecieran a la humanidad a través de las artes. Para los sabios impíos esto era más que suficiente para asegurarle al hombre un lugar en el cielo.

3.- Esto, por supuesto no fue admitido por los romanos modernos quienes desecharon tales grotescas conclusiones, y aunque rechazaron estas ideas, se ingeniaron un nuevo camino para llegar al cielo "sin santidad": hacer penitencias regulares; peregrinajes a los lugares santos; orar a los santos y a los ángeles, y sobre todo esto inventaron las misas de difuntos, la absolución por un sacerdote y la extrema unción. Todo esto satisfizo a los romanistas de la misma manera que los retablos a los impíos. Miles de ellos creyeron sin lugar a dudas que practicando estas cosas, sin santidad alguna, verían al Señor en la gloria.

4.- A los protestantes no les satisfizo esto. Reconocieron que tal esperanza no era mejor que una telaraña. Se convencieron que cualquiera que se apoyara en semejante cosa se apoyaba en un brazo roto. ¿Qué podían entonces hacer? ¿Cómo podrían ver a Dios sin santidad? Pues decidieron hacerlo, no dañando a nadie, haciendo el bien, asistiendo a la iglesia y tomando los sacramentos. De esta manera muchos miles se sentaron en las bancas de las iglesias, convencidos que estaban ya en el camino directo al cielo.

5.- No obstante muchos no se pudieron quedar allí. Esto lo calificaron como "el papismo del protestantismo". Ellos estaban persuadidos que aunque nadie puede ser un verdadero cristiano sin abstenerse cuidadosamente de todo mal, haciendo uso de la gracia en cada oportunidad y haciendo todo el bien posible a los hombres, por otro lado, un hombre puede hacer todo esto y ser todavía un impío. Ellos sabían que ésta era una religión muy superficial, apenas bajo la piel: por lo tanto, no es cristianismo verdadero, ya que este reside en el corazón, es adorar a Dios "en espíritu y en verdad" (Jn. 4:23). No es otra cosa sino "el reino de Dios EN nosotros" (Lc. 17:21). Es la "vida de Dios en el espíritu del hombre", es la mente que estuvo en Cristo Jesús, es "justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo" (Rom. 14:17).

6.- Además, de ver esto y darse cuenta de que ésta era una religión más profunda, sin embargo no está cimentada en un fundamento correcto, porque: "nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo" (1 Cor. 3:11). Nadie puede tener la mente de Cristo hasta que ha sido justificado por Su sangre, hasta que es perdonado y reconciliado con Dios a través de la redención que es en Cristo Jesús, y nadie puede ser justificado, de esto están seguros, sino por la fe y sólo por la fe, pues: "mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia" (Rom. 4:5).

7.- ¿Qué evasión podría encontrar el hombre ahora? ¿Qué vereda podría encontrar Satanás para dejar sin efecto toda esta luz? ¿Qué se podía hacer cuando esa gran verdad: "por gracia sois salvos por medio de la fe" (Ef. 2:8) era cada vez más y más recibida? ¿Qué?, sino persuadir a los mismos hombres que la recibieron que "convirtieran la gracia en libertinaje" (Judas 4).
"Simón el mago" apareció haciendo esto mismo y enseñando "que Cristo lo había hecho todo, lo había sufrido todo: que Su Justicia siendo impuesta en nosotros, ya no necesitamos hacer nada nosotros; que viendo que había tanta santidad y justicia en Él, nosotros no necesitamos agregarle más; que si pensamos que hay algo de esto en nosotros o buscamos tenerla es renunciar a Cristo; que desde el principio hasta el fin de la salvación todo está en Cristo, nada en el hombre y que los que predican lo contrario son legalistas que no conocen en absoluto el evangelio"

8.- Esto es en verdad un golpe mortal a la raíz (Os. 9:16). A la raíz de toda santidad y toda verdadera religión. Esto es "una puñalada a Cristo en la casa de sus amigos" (Zac. 13:6) de todos aquellos que profesan ampliamente amarlo y honrarlo, destruyendo el propósito mismo de su muerte: saber "destruir las obras del diablo". Porque donde quiera que esta doctrina sea recibida no hay ya lugar para la santidad, la aniquila de la cabeza a los pies y destruye tanto la raíz como la rama (Mal. 4:1). De hecho, rasga todo deseo de ella y todo trabajo por conseguirla; prohíbe toda exhortación ya que puede alentar su deseo o su esfuerzo; hace al hombre temeroso de su propia santidad, temeroso de anhelar cualquier pensamiento o movimiento hacia ella, ya que el que lo hace niega la fe y rechaza la justicia de Cristo. De esta manera en lugar de ser "celosos de las buenas obras" (Tito 2:14), éstas se convierten en un aguijón en sus narices. Y se convierten infinitamente más temerosos de "las obras de Dios" (Jn. 6:28) que de "las obras del diablo".

9.- Esta es sabiduría, pero no sabiduría de los santos sino sabiduría diabólica. Esta es la obra maestra de Satanás. ¡Más lejos que esto no puede ir! Hacer santos a los hombres sin que tengan un gramo de santidad en ellos. Santos en Cristo, aunque impíos en ellos mismos. Están en Cristo Jesús sin un ápice de la mente de Cristo o del sentir que hubo en Él. Están EN Cristo aunque su naturaleza caída esté en su totalidad EN ellos. Son completos en ÉL (Col. 2:10), aunque "en ellos" sigan siendo tan orgullosos, vanos, codiciosos y pasionales como siempre. Es suficiente: pueden seguir siendo injustos pues en Cristo se "cumple toda la justicia" (Mt. 3:15).

10.- ¡0h simples! "¿Hasta cuando, oh simples, amareis la simpleza?" (Prov. 1:22). ¿Cuánto tiempo mas buscareis la muerte en el error de vuestras vidas? o ¿no sabéis, aunque os enseñen otra cosa, que "los injustos no heredarán el reino de los cielos?" (1 Cor. 6:9). "No os engañéis" aunque muchos desean engañaros, bajo la pretensión "válida" de exaltar a Cristo, una pretensión que más fácilmente te roba por cuanto "Él es precioso para ti" (1 Pe. 2:7). Pero mientras el Señor viva: "ni los fornicarios, ni los idolatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios" (1 Cor. 6:9-11). Habéis sido realmente cambiados, no sólo no se te tomó en cuenta, sino que de hecho fuisteis hechos justicia. "La ley -el poder interior- del Espíritu de vida en Cristo Jesús te ha hecho libre", verdaderamente libre de la ley -el poder- del pecado y de la muerte (Rom. 8:2). Esta es la libertad, verdadera libertad del evangelio, experimentada en cada creyente. No libertad de la Ley de Dios o de las obras de Dios, sino de la ley del pecado y de las obras del diablo. Mirad que estéis firmes en esta real -no imaginaria- libertad con la que Cristo te ha hecho libre. Y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud, por causa de esos vanos habladores, puesto que ya habéis limpiamente escapado (Gal. 5:1).

Yo te testifico, que si continúas aun en pecado, Cristo en nada te aprovecha, que Cristo no es tu salvador a menos que te salve de tus pecados, y si no purifica tu corazón, la fe en nada te aprovecha. ¡Oh!, ¿cuándo entenderéis, que el oponerse tanto a la santidad interior como exterior bajo el disfraz de exaltar a Cristo, es directamente actuar el papel de Judas traicionando al Hijo de Hombre con un beso?
Arrepentíos, arrepentíos. No sea que Él os divida con la espada de dos filos que sale de su boca (Ap. 1:16). Son ustedes mismos, los que al oponerse al propósito verdadero de Su venida al mundo, están crucificando de nuevo al Hijo de Dios y exponiéndolo a vituperio abierto (Heb. 6:6). Son ustedes quienes esperando ver al Señor sin santidad (Heb. 12:14) a través de la justicia de Jesucristo "hacéis de la sangre del pacto una cosa inmunda" (Heb. 10:29) manteniendo la impiedad de los que tanto en ella confían. ¡Cuidado! por que la maldad está delante de vosotros. Si aquellos que sin confesar a Cristo mueren en sus pecados recibirán siete veces el castigo a su impiedad, con seguridad ustedes que han convertido a Cristo en un "ministro de pecado" (Gal. 2:17) serán castigados setenta veces siete. ¿Qué? ¿Puede Cristo destruir su propio reino? ¿Hacer a Cristo un instrumento de Satanás? ¿Poner a Cristo en contra de la santidad? ¿Hablar de Cristo como salvando a Su pueblo en sus pecados? Todo esto no es mejor que decir: "Él los salva de la culpa pero no del poder del pecado". ¿Harás de la justicia de Jesucristo tal cobertura de la injusticia del hombre queriendo decir con esto que el "impío" de cualquier clase heredará el Reino de los Cielos?

¡Detente! ¡Considera! ¿Qué estás haciendo? Habías corrido bien al principio, ¿quién os embrujó? ¿Quién os ha corrompido de la simplicidad de Cristo, de la pureza del evangelio? Tú sabes "que aquel que cree es nacido de Dios" y "que el que es nacido de Dios no practica el pecado, pues Aquel (Jesús) que fue engendrado por Dios le guarda, y el maligno no le toca" (1 Jn 5:18). ¡Oh!, ¡volveos al verdadero, al puro, al evangelio primitivo, el que habéis recibido en el principio! Volveos a Cristo, que murió para haceros una nación santa "celosa de buenas obras". "Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras" (Ap. 2:5). "Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo" (Jn. 5:17). Si no trabajáis, vana es vuestra fe. ¿Por qué? "¿Quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta" (Stg. 2:20)? "Acaso no sabéis que aunque tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy" (1 Cor. 13:2). ¿Acaso no sabéis que toda la sangre y la justicia de Cristo, a menos que tengamos la mente de Cristo y ese sentir que hubo en Cristo Jesús y andemos como el anduvo, sólo nos hará dignos de mayor condenación? "Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad, está envanecido, nada sabe, y delira acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas, disputas necias de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad" (1 Tim. 6:3-5). No tengáis más temor de exhortaciones fuertes enfocadas a la santidad ya sea interior como exterior. Porque en esto el Padre es glorificado y el Hijo de Dios verdaderamente exaltado. No llaméis de una manera estúpida y sin sentido a todo esto: "Legalismo" -palabra tonta y sin sentido-. No estéis temerosos "de estar bajo la ley de Dios" sino de "estar bajo la ley del pecado". Amad más las predicaciones estrictas, aquellas que más urgen en el corazón y te muestren en que no te pareces a Cristo, y aquellas que te impulsen a amarlo con todo tu corazón y a servirlo con todas tus fuerzas.

Permitidme que os alerte de otra palabra vana y sin sentido. No digáis, "Yo nada puedo", pues si lo hacéis entonces no conocéis nada de Cristo, y no tenéis fe. Porque si tú tienes fe, si tú crees, entonces tú "puedes hacer todas las cosas en Cristo que te fortalece" (Fil. 4:13). Tú puedes amarlo y guardar sus mandamientos y para ti "Sus mandamientos no son gravosos" (1 Jn. 5:3). "¿Gravosos a los que creen?", en ninguna manera. Son el gozo de tu corazón. Muestra pues tu amor a Cristo guardando sus mandamientos, caminando en sus ordenanzas sin mancha (Lc. 1:6). Honra a Cristo obedeciéndole con todas tus fuerzas, sirviéndole con todo tu empeño. Glorifica a Cristo imitándolo en todas las cosas, andando como Él anduvo. Guárdate para Cristo guardándote en todos sus caminos. Confía en Cristo para que viva y reine en tu corazón. Ten confianza en Cristo que Él va a cumplir en ti todas sus preciosas promesas, que Él hará en ti todo el placer de Su benignidad y toda la obra de fe en poder. Aférrate a Cristo hasta que Su sangre te haya limpiado de todo orgullo, enojo y todo deseo del mal. ¡Deja que Cristo lo haga todo! Deja que Aquel que ha hecho todo por ti, lo haga todo en ti. Exalta a Cristo como príncipe, para dar arrepentimiento, como salvador para darte al mismo tiempo la remisión de tus pecados como un corazón nuevo, para renovar un espíritu recto en ti (Sal. 51:10). Este es el evangelio, el puro, el genuino evangelio: Las buenas nuevas de salvación.

No es nuevo, sino el antiguo evangelio que permanece para siempre, el evangelio, no de Simón el mago, sino el de Jesucristo. El Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo "os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos, cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios" (Ef. 3:16-19).